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domingo, 30 de diciembre de 2012





Elogio de Robespierre

 

 Javier PARRA | @javier_parra

Murió ejecutado en la guillotina después de ser apresado por los enemigos de la Revolución. Fue apresado en el Ayuntamiento de París, donde tardó demasiado en decidir si firmaba el llamamiento a la insurrección o no. En el momento en el que entraban a apresarlo acababa finalmente de decidirse a firmarlo. Todavía se conserva el papel donde estampó las dos primeras letras de su apellido: “Ro…”.

Apodado “el Incorruptible” por su amor a la Revolución y su extrema resistencia al soborno, Robespierre fue uno de los personajes más importantes de la Revolución Francesa hasta la traición de Termidor (undécimo mes del calendario republicano francés) . En los días que vivimos, la involución y podredumbre democrática, económica, política y social y los desproporcionados niveles de corrupción que está sufriendo el pueblo requiere recuperar y reivindicar figuras como las de Maximilien de Robespierre.

Sin entrar a considerar en la actualidad el método de la guillotina hay que reconocer que en el siglo XVIII ésta ayudó enormemente al progreso, pero más allá de tan simbólico instrumento hay unas cuantas ideas del genio revolucionario francés que bien podrían servir de inspiración a los movimientos populares y sociales que intentan resistir – normalmente sin éxito – ante la embestida de la cada vez más feroz tiranía que nos malgobierna; la tiranía de los enemigos del pueblo.

Algunas ideas de Robespierre que cobran cada día más actualidad:

“¿Hasta cuándo el furor de los déspotas será llamado justicia y la justicia del pueblo, barbarie o rebelión?”

“Los países libres son aquellos en los que son respetados los derechos del hombre y donde las leyes, por consiguiente, son justas.”

“Cuando la tiranía se derrumba procuremos no darle tiempo para que se levante.”

“El secreto de la libertad radica en educar a las personas, mientras que el secreto de la tiranía está en mantenerlos ignorantes.”

“Se puede abandonar a una patria dichosa y triunfante. Pero amenazada, destrozada y oprimida no se le deja nunca; se le salva o se muere por ella.”

“El rey debe morir para que el país pueda vivir.”

“Toda ley que viole los derechos inalienables del hombre es esencialmente injusta y tiránica, no es una ley en absoluto.”

“Hay algunos hombres útiles, pero ninguno es imprescindible. Sólo el pueblo es inmortal”

“Nada es justo más que lo honesto; nada es útil más que lo justo.”

“El fundamento único de la sociedad civil es la moral.”

“Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo la insurrección es, para el pueblo y para cada porción del pueblo, el más sagrado de sus derechos y el más indispensable de sus deberes“

A algunos les puede parecer exagerado y trasnochado elogiar a Robespierre y sus ideas más de dos siglos después de su muerte, pero uno cada vez que abre un periódico, enciende un televisor, sintoniza una emisora o navega un rato por las noticias de la red se convence cada vez día de que no habrá una solución pacífica a toda esta situación. Y  no puede haberla porque la violencia ya se ha desatado. Se ha desatado la violencia contra el pueblo, al que se le despoja de sus derechos humanos, de su derecho a vivir dignamente, de su derecho a ser libre, de su derecho a la educación, del derecho de no morirse de enfermedades curables, del derecho de no ser apaleado por las fuerzas del orden, del de no ser encarcelado injustamente, del de poder tener una defensa justa. Del derecho a la dignidad.

Uno podría sentir asco y odio cuando lee que una empresaria de Vigo saldrá a su balcón a lanzar hogazas de pan al populacho como si estuvieramos en el siglo XVIII. Uno podría sentir asco y odio cuando ve como una panda de malditos bastardos votan a favor (o se abstienen) de acabar con la sanidad pública. Uno podría sentir asco y odio cuando ve que pasa un día y otro y un chaval de 20 años sigue en la cárcel por el único delito de participar en una Huelga General. Uno podría sentir asco y odio cuando ve a grandes empresas despedir a cientos de trabajadores mientras tratan de disimular su olor a mierda con campañas publicitarias “solidarias”. Uno podría sentir asco y odio cuando ve a la Patronal denunciar a un chaval por un comentario irónico en las redes sociales. Uno podría sentir asco y odio al ver cómo los gobernantes van pasando desde los Consejos de Ministros a los Consejos de Administración de las mayores empresas de este país como pago de los servicios prestados. Uno podría sentir asco y odio, pero el con asco y odio como mucho llegaríamos a la impotente indignación o la úlcera, pero poco más. ¿Entonces qué nos queda? No nos queda más que dejar de recibir órdenes y empezar a darlas. Dejar de reconocer a la tiranía y constituir un gobierno del pueblo y para el pueblo. Y es que cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, al pueblo sólo queda cumplir con “el más sagrado de sus derechos y el más indispensable de sus deberes”.

“¡El hombre ha nacido para la felicidad

 y para la libertad y en todas partes es

 esclavo e infeliz! ¡La sociedad tiene como

fin la conservación de sus derechos y la

perfección de su ser; y por todas

partes la sociedad lo degrada y lo oprime!

 ¡Ha llegado el tiempo de recordarle sus

verdaderos destinos!