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miércoles, 15 de diciembre de 2010

ENRIQUE MORENTE (OBITUARIO)


Enrique Morente ha sido uno de los grandes creadores de la Historia del flamenco. Ni siquiera los aficionados más críticos con su heterodoxia se han atrevido a discutir el enorme conocimiento del flamenco que el artista granadino atesoraba, y él mismo siempre reivindicó su condición de cantaor por encima de todo: “Antes, los viejos decían de un artista joven, cuando creían en él, que tenía sentido cantando y era muy aficionado. Como un galardón y una aceptación. Pues eso es lo que yo he intentado ser siempre, un aficionado al flamenco. Ni al antiguo ni al moderno, al flamenco. Eso sí, lo he hecho con mi propia expresión”.

Recordaba que empezó a tomar consciencia de lo que era el cante ya en Madrid, pero en su Granada natal supo, muy pronto, que la voz le sonaba: “De chico, escuchaba una canción de Valderrama o un fandango y yo lo podía cantar. El metal de la voz y el quejío los da el sitio donde oyes los primeros sonidos, que son los que te marcan. Hombre, a mí me gustaría saber qué habría cantado yo si hubiera nacido en otro sitio. Por ejemplo, en los montes de Suiza. A lo mejor, unos bonitos fandangos tiroleses”.

Posiblemente, ha sido el cantaor que ha actuado y grabado con mayor número de guitarristas y, además, de estilos muy distintos. Desde el maestro Sabicas hasta Pat Meteheny. Por ejemplo, fue el granadino quien se encargó de volver a introducir a Tomatito en el circuito flamenco, cuando nadie concebía que el almeriense pudiese acompañar a alguien que no fuera Camarón. Pero con quienes más relación tuvo, a lo largo de sus más de cuatro décadas de carrera profesional, fue con sus paisanos los miembros de la familia Habichuela. Junto a Juan Carmona, y también con su hermano Pepe, formó tándems gloriosos. Con este último grabó uno de sus trabajos más memorables, “Homenaje a Don Antonio Chacón”, pieza clave en la discografía morentiana. “Era la época en la que se escribían muchas tonterías sobre la historia del flamenco y sobre artistas que algunos consideraban anodinos”, nos decía Enrique. “Fíjate, pensar eso de Antonio Chacón es lo mismo que si un aficionado a la música clásica dice que Bach es anodino”.

Todos las innovadoras creaciones de Morente han estado basadas en un conocimiento extraordinario del flamenco y un profundo respeto por los artistas de los que él aprendió. “La mayoría de mis cosas las empecé a sacar cantando por la calle”, explicaba en este diario. “Recuerdo que, cuando trabajaba en Zambra, me iba todas las noches andando a mi casa, desde Neptuno hasta Carabanchel. Un día llegué al tablao y canté una seguiriya nueva, y Rafael Romero, que era tremendo para el rigor y los cánones del flamenco, me preguntó de quién era aquello. Para que no me regañara, le contesté: ‘eso se lo escuché a un viejo de Granada que se ha ido ahora a vivir a la Alpujarra’. No le dije que era mío, claro. Pero esta forma de ser mía, inseguro, también me ha hecho equivocarme muchas veces. Eso sí, yo siempre digo que es mejor arriesgarse a todo antes que aburrirte tú y aburrir al personal. Apoltronarte en un sillón no es nunca sano para el arte”.

Enrique se preocupó mucho de orientar con sentido a las nuevas generaciones de artistas y aficionados: “Es muy importante que los jóvenes se aficionen al cante grande”, remarcaba. “El archivo que hay es extraordinario. Hay que escuchar a los maestros. Los chavales del conservatorio ¿qué estudian?: a Beethoven, a los clásicos, porque esa es la madre de la sabiduría. En lo nuestro es lo mismo, hay que ver de dónde viene el cante y cómo ha ido evolucionando”.

El cantaor granadino, situado abiertamente en el antifranquismo, fue víctima de las arbitrariedades de la dictadura. La censura impidió la publicación de su disco dedicado a Miguel Hernández, porque incluía la adaptación flamenca del poema “Andaluces de Jaén”. El volumen salió primero en México, completo, y en España apareció después, en 1971, sin ese corte. “Ahora echo de menos los tiempos en los que había más actividad cultural y contestataria en la universidad. Fue una experiencia muy bonita la que vivimos en los años en los años 70, llevando el flamenco a los estudiantes”, señalaba con cierta nostalgia.

Morente, el flamenco y el San Juan Evangelista constituyeron una enduendada trinida. Junto a Tete Montoliú, Enrique fue el artista que más veces pisó las tablas de este colegio mayor. Gracias a él y también a pioneros de tanta categoría como Juan y Pepe Habichuela o José Menese, entre otros, el cante y el toque encontraron fructífero eco entre los universitarios del final de la dictadura y el principio de la venerada Transición. La inquietud creativa de Morente permitió que muchos estudiantes de aquella época escucháramos por primera vez los versos de García Lorca y Miguel Hernández interpretados con melismática jondura.

Siempre fue un abanderado de la modernización del flamenco, pero sin perder pie en la más sólida tradición. La sólida y completa obra discográfica de Enrique, en la que se pueden rastrear con precisión sus inquietudes creativas y su sorprendente evolución, certificará para siempre el magisterio de este artista de referencia: “No hay que tener miedo a actualizar el cante. Eso sí, se debe mostrar respeto y cariño hacia las raíces. Así, si te equivocas, el error no será catastrófico. Además, todo hay que hacerlo con honestidad. En Triana se cruzaba el río con barca, hasta que llegó un francés e hizo un puente. Ahora la gente pasa sin tener que remar. Para mí, así ha sido la evolución del cante. Se habla de los cambios en el flamenco con mucha vigilancia, pero esta música ha estado modificándose constantemente desde sus orígenes”.

ALFREDO GRIMALDOS

5 comentarios:

  1. tanto dolor se agrupa
    en mi costao...
    con la perdida de terremoto y de morente este año nos deja destrozados.espero que las herencias que ambos han desarollado siguen para conducir el cante grande en un lugar que no sea solamente la sede de la UNESCO sino las tripas jondas de los aficionaos que queremos a este arte. las palabras de Alfredo, como todas que lei en toos laos , son preciosas. nos ayudan a superar el luto.
    un abrazo,mi Coronel.

    ludo

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  2. amigo angel

    siempre una alegria saberte asi de vivo.

    y para mi una necesidad, aprender el cante. no dudo que me ayudaras.

    magnifico articulo! fijate, de jubilado nos vas a hacer saltar la maquina.

    enhorabuena amigo y abrazo de los de los amigos de verdad.

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  3. ¡que temprano levanto la muerte el vuelo
    y cuanto madrugo la madrugada....!
    Ludo, el luto lo podremos superar, pero la perdida de tanto genio es dificil de superar.
    Por un gin tonic en tu barra que necesito, como decia el tango "mamarme, bien mamao, para olvidar"
    Un fuerte abrazo

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  4. Amigo Bernard, poco podre yo enseñarte, Ludo es quien debe enseñarnos a los dos.
    Lamento decrite que el articulo es de un buen amigo mio, Alfredo Grimaldos (Diario El Mundo)pero en la jubilación prometo dar guerra en el teclado del ordenador.
    Un fuerte abrazo amigo y besos a tus damas.

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  5. Qué importante es ser aficionado a tu profesión. Y qué pocos lo son. O parecen serlo.

    Feliz Navidad, Coronel.

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